Nueva Lordaeron

El resurgir de Lordaeron
Capítulo 1: Reencuentro
Capítulo 2: El legado Winchester
Capítulo 3: Promesa
Capítulo 4: La Inquisición
Capítulo 5: Scholomance
Capítulo 6: El jinete elegido
Capítulo 7: Batalla contra la oscuridad
Capítulo 8: Desaparición de Carly
Capítulo 9: El asedio de Alanegra
Capítulo 10: Mitos y leyendas de los Huargen
Capítulo 11: Alianza con Karazhan
Capítulo 12: La segunda purga
Capítulo 13: La mesa redonda
Capítulo 14: Plaga demoníaca
Capítulo 15: Pacto oscuro y una gran pérdida
Capítulo 16: Victoria pírrica
Capítulo 17: Infiltrado
Capítulo 18: Sacrificio
Capítulo 19: El torneo maldito, parte 1
Capítulo 20:  El torneo maldito, parte 2
Capítulo 21: Tortura eterna
Capítulo 22: Los Cazadores de brujas
Capítulo 23: “El Amo” y sus maldiciones
Capítulo 24: Telchazzar, la profecía y la espada del rey
Capítulo 25: La batalla de Andorhal
Capítulo 26: La reconquista de Stratholme
Capítulo 27: Balnazzar y la Cruzada Escarlata
Capítulo 28: Pandora y sus maldiciones
Capítulo 29: El linaje maldito de los Menethil
Capítulo 30: Rebelión
Capítulo 31: La matareyes
Capítulo 32: Nueva Stratholme
Capítulo 33: Cisma en la iglesia
Capítulo 34: La caja de Pandora y sus consecuencias
Capítulo 35: El Padre Crepuscular
Capítulo 36: Alamuerte
Capítulo 37: Consecuencias
Capítulo 38: En el vacío
Capítulo 39: El retorno del rey
Capítulo 40:  Rectificando
Capítulo 41: La abolición de la Inquisición
Capítulo 42: El consulado de los justos y el regreso de Calia Menethil

 

Capítulo 1: Reencuentro

Raina Winchester era una mujer fuerte, esposa del Duque de Tirisfal, Carl Danfort quien falleció y fue acusado de traición. La Casa Danfort se fue a la ruina tras estos sucesos, sin embargo el Rey Terenas vio algo en los Winchester, si bien era difícil ver a una mujer en aquellos tiempos liderar una casa noble, Raina tenía todas las papeletas y llamó la atención del rey, por aquel entonces.

Es por eso, que Terenas Menethil confió en ella para llevar el ducado de Tirisfal, tras la traición de su marido, ayudándole a que eso, no manchara el apellido de su familia, altamente vinculado con Lordaeron desde las guerras Trols y su fundación.

Tras la caída de la ciudad capital y todo el reino de Lordaeron, quedaban pocas casas nobles que hubiesen sobrevivido al Azote, entre ellas los Lancaster, casa aun más poderosa, se ganó la reputación y la fama en Ventormenta donde rápidamente escaló puestos hasta lo más alto de la nobleza. El resto de casas se apartaron y aprendieron a llevar una nueva vida, en cambio Raina, tras luchar durante toda su vida para que su casa sobreviviera y defender los derechos de que las damas pudiesen obstentar títulos y tierras, tenía esperanzas en que podían volver a levantar aquello que perdieron.

Durante años, le costó conseguir el apoyo de la gente, pero supervivientes del Azote, mayoritariamente de Lordaeron, aunque también de otros reinos como Stromgarde, llegaban campesinos y gente corriente que buscaba un nuevo hogar, que impulsados por la fe y la nostalgia, trataban de recuperar lo que les pertenecía y por eso Raina, les dio un hogar.
Años más tarde, llamó la atención de Varian Wrynn, quien, en el pasado fue muy amigo de Lordaeron y reconoció sus títulos y tierras. Aunque los Lancaster estaban en contra, le concedió tierras en las montañas y recursos para poder crecer, como un proyecto al que le veía futuro. Estas tierras se llamaban Las Montañas de Rhoudan, localizadas en la frontera de Elwynn, Crestagrana y Estepas Ardientes. El pueblo que fundó se llamaba Villa Refugio.

Raina consiguió apoyo de muchas casas nobles más pequeñas o casi del mismo poder, aunque no eran muchos, dado todo lo que habían pasado y que la mayoría ahora servían a las filas de la Dama Oscura. No obstante, los rumores lo hicieron crecer e incluso gente del mismo Ventormenta y otros reinos y otros aliados vieron tanta esperanza y una fe casi inquebrantable que no dudaron en ayudarlos.

 

Capítulo 2: El legado Winchester

 

Raina tenía varios hijos, pero si bien su hija desapareció en la Tercera guerra, otro de sus hijos fue entregado a la Abadía y ahora era un gran bibliotecario y erudito, pero no quería, ni podía obstentar títulos. Después estaba Adam, el cual era un respetado soldado y caballero, solo quería cumplir su deber y no quería grandes títulos, se conformaba con unas tierras en las que asentarse y vivir. Por último estaba Bolton, quizás el más ambicioso, pero debido a un pasado peligroso, fue desheredado por traición, igual que su padre, Carl.

Raina estuvo años pensando en quien podría heredarlo, entonces pensó en su nieto. Su única responsabilidad en aquel entonces era formarse y servir a la iglesia, pero eso no tenía por qué ser un impedimento. Tras lo ocurrido con su padre, Bolton, ella se adueñó de su custodia y lo comenzó a educar, pensando en su futuro y en darle grandes responsabilidades, depositó todos los recursos que podía en su educación.

Le inculcó muchos valores y lo que no podía enseñarle ella, lo haría la iglesia, quien ya le había formado durante bastante tiempo. Sabía como hacer para que el reino fuese fuerte y al mismo tiempo las responsabilidades con la Iglesia, no chocaran con las del reino. La Iglesia de la Luz debía obstentar un gran poder en el resurgir del reino que estaban montando y Khaldran, era el candidato perfecto para unir dicha filosofía con su reino.

Trató de tapar todo lo que hizo Bolton para que no mancillara el nombre de su hijo, era consciente de que aunque no era culpable de los actos de su padre, de saberse, podría mancillar la reputación de su familia. Raina era alguien de apariencias y bastante manipuladora, aunque sus intenciones eran buenas.

Khaldran ya era mayor, servía a la iglesia como Paladín y aunque él pensaba que era pronto, ya había servido a la guerra de Crestagrana, cuando Raina fue asesinada. Khaldran rápidamente se vio con muchas prioridades en su vida, no sabía como podría compaginarlo con su nuevo amor, Carly. Pero aun así, se casó y tuvo dos hijos, Sammuel y Sarah.

El trabajo de Raina se escuchó en todos los rincones y antiguos enemigos del reino de Lordaeron escucharon sobre este nuevo resurgir de los supervivientes, no les gustó un pelo que la Iglesia ahora consiguiese tanto poder y que en nombre de la Luz, se formase el reino que tanto despreciaban. Aprovecharon el momento de debilidad en el que su fundadora falleció y tras la boda de Khaldran y Carly, raptaron a su primogénito, Sammuel; al cual practicaron rituales oscuros y usaron como rehén y chantaje durante una guerra que no hacía más que comenzar.

Khaldran declaró la guerra a los Aquelarres oscuros, quien obraban en nombre de un nigromante poderoso y Exánime llamado Morbent Vil.

 

Capítulo 3: Promesa

El golpe que dieron, ocasionó miedo, pero Khaldran tenía las cosas claras. Justicia, eso fue lo que le impulsó y lo que hizo que el mismo Varian Wrynn, reconociera que había que hacer algo.
La mejor manera de hacerles daño y prepararse para esa guerra, era hacer lo que tanto les dolía a sus enemigos. Refundar el reino que tanto tiempo les ha costado trabajar.

Varian era gran amigo de Arthas y de Calia, pues se criaron juntos. Conocía bien a Terenas y tenía en estima Lordaeron, por lo que no sentía que fuese competencia alguna, todo lo contrario. Le costaba asimilar que otro asumiera el trono, alguien que no fuese un Menethil. Pero tras conocer a Raina, a quien vio como una mujer fuerte y decidida, sabiendo que Terenas confió en ella, vislumbró buenas intenciones en los Winchester y consideró darles una oportunidad. No eran legítimos al trono, pero ningún Menethil seguía con vida, así que el reino recaía en la casa noble de mayor poder y los Lancaster lo negaron, los Winchester se lo habían ganado.

Así, Varian les concedió la independencia y el reino de Lordaeron, o mejor llamado La Nueva Lordaeron acababa de resurgir. Durante la coronación, Khaldran tuvo unas palabras con su pueblo y serían recordadas durante los años siguientes: “Juro proteger y anteponer los intereses del reino antes que mi vida. No soy digno de ser llamado rey, pues mi labor es proteger el trono como regente. Si algún día, un legítimo heredero regresa, cederé el trono como debe ser”. El pueblo que fundó Raina, se convirtió en una ciudad, la capital, llamada Erethor.

Sin embargo, mucha gente comenzó a verlo como algo más, muchos lo llamaban Rey, aunque no lo fuese, ya que ejercía como tal.

 

Capítulo 4: La Inquisición

Para poder luchar contra la oscuridad y poder devolver el golpe que habían ocasionado sus enemigos, consideró realmente hacer lo que su abuela, había querido. Darle privilegios a la Iglesia para que hiciera lo necesario. Sabía que algunos fanáticos de la Cruzada Escarlata se habían desviado del camino, pero que en principio fueron nobles y puros de corazón, que muchos de estos ideales fueron impartidos durante la plaga e incluso durante los infiltrados del Martillo Crepuscular, con técnicas de interrogamiento efectivas.

Analizó durante mucho tiempo el problema que tuvo Lordaeron y se preguntó, “¿Cómo voy a proteger el reino de la oscuridad? ¿Cómo lo voy a proteger de algo como la Plaga o la Legión? ¿Acaso soy mejor que Terenas Menethil? No… Necesitamos ayuda, aprender de nuestros errores”

Y así, Khaldran brindó privilegios a la iglesia, haciendo que una delegación que era secreta en Ventormenta, se conociese en todo el reino de Nueva Lordaeron y ganara poder. Tenían privilegios para poder interrogar si llegara el caso y aprendiendo a enfrentar fuerzas opuestas como las Sombras, el Vacío, la Magia vil y otros enemigos. Siendo incapaces casi de sentir miedo o dolor, eran grandes guerreros y sacerdotes fanáticos capaces de resistir frente a un ataque e intimidando a sus enemigos.

Khaldran se interesó tanto, que acabó formando parte de las filas de la Inquisición, aprendiendo sus técnicas.

 

Capítulo 5: Scholomance

Un grupo de renegados supo de la existencia de este reino y como verdaderos ciudadanos de Lordaeron, decidieron tomar su venganza, secuestrando infiltrados mediante magia a muchos de los ciudadanos, algunos más tarde serían importantes para el reino, como el caso de Garmond o peor aun, a Carly.

Khaldran ya había perdido a un hijo, desaparecido por sus enemigos y acababa de tomar el trono del reino, ahora su esposa había desaparecido, junto a mucha gente inocente, ¿a dónde habían ido? Puso a la Inquisición y a los recién nombrados caballeros a trabajar, entre ellos alguien muy honesto, Ser Lancelot.

Un monje trajo información, habían huído al norte y dejaron pistas que los llevaban hasta Scholomance, la antigua mansión de los Barov.
No había duda de que eran renegados.

Se formó un grupo con buenos hombres, entre ellos Límbubaya, la casa Godwin, Erinia Dawnblade, un viejo amigo de Khaldran, llamado Williams; Denoroth, que era el aprendíz de Khaldran; Drexler o Celine Ruiviel y otros más. Marcharon a Scholomance y allí comenzó la carnicería.

Sueños de pesadilla, varios asesinos y muchos muertos, no obstante avanzaron erradicando a todo aquel que les dañara y enfrentando cada prueba, aquello era un manicomio, lleno de locos y salas de torturas. Algunos enloquecieron a su vuelta.

Finalmente, parecía ser obra de Sylvanas, tenía a renegados practicando magia y torturando a mucha gente, pero ahora tenían a la Inquisición. En cuestión de días, consiguieron liberar a los secuestrados y se descubrió, que un tal Baeltar, era quien controlaba aquellos experimentos y torturas en nombre de la Dama Oscura.

Aunque se consiguió liberar a mucha gente, tuvieron que salir corriendo, no obstante algunos soldados e inquisidores se quedaron allí luchando. Mucho después se volvió para intentar otra incursión tras otro intento de secuestro, pero fue fallido. Scholomance se convirtió en un fuerte enclave para los Renegados.

Al volver a Erethor, Carly había desaparecido por el camino. Nunca más se le volvería a ver. El regente lo pasó mal, pero las técnicas de la Inquisición le permitieron aislarse y prepararse para lo que venía, entrenando aun más a su aprendiz y buscando si había posibilidades de encontrar a Carly.

Reforzó la seguridad y su hija Sarah estaba ahora a salvo. Tenía a soldados e inquisidores trabajando en buscar a su hijo y su esposa. Intuyó que era culpa de los renegados, pero era imposible saber dónde estaba ahora.

Capítulo 6: El jinete elegido

Denoroth fue entrenado por Khaldran durante bastante tiempo, aunque seguía su entrenamiento, ya era hora de coger a un aprendiz él también, así pues escogió a su aprendiz, Balathos, un joven que tenía las cosas claras.

Mientras, una sombra susurraba en el bosque del Ocaso a aquellos que se aventuraban a entrar, la Guardia nocturna informó directamente a Varian Wrynn, pero Khaldran no tardó en enterarse.
Habían estado investigando a ese tal Morbent vil y todos los males que habitan en Ocaso desde su noche eterna; por tanto la Guardia Nocturna les ayudó mucho y prometió colaborar.

Eran una pequeña milicia, pero nadie sabía más que ellos del lugar. Varian prestó su ayuda, pero sería Nueva Lordaeron quien liderara la caza. Era de esperar que su hijo estuviese allí y haría lo que fuese para recuperarlo.
Organizó una expedición y ejércitos y se preparó para la batalla.

Se establecieron campamentos a lo largo de la frontera, cerca de Villaoscura y se intentó también proteger la ciudad, que había sufrido muchos ataques, sin embargo parecía que el enemigo no estaba muy interesado en ese pueblucho.

Durante aquellos días de preparación, surgió otro problema, algo que Khaldran y el joven Balathos, no querían ver; traición.
Denoroth estaba algo ausente, poco atento durante semanas, su maestro pensaba que le sería parte de un trauma tras lo de Scholomance, pero era algo más. Nadie sabe que le pasaba, quizás lo escogiera o quizás fuera obligado, pero se rebeló y enloqueció. Asesinó a sus hijos delante de su madre, Celine. Ella acabó con su vida, antes de que pestañeara tras lo que había hecho.

Estaban en mitad de una campaña, sin embargo esto complicaba las cosas. Celine era una amiga, pero tras eso se complicó mucho las cosas. Su hermano habría muerto tiempo después, nunca más volvió a ser ella. Ahora era alguien fría y arrogante, pero dura como un iceberg.

Khaldran se sentía culpable, durante semanas no quería aceptar que le había fallado, no sabía que había hecho mal, pero su aprendiz, Balathos estaba sin maestro. Meditando, tuvo un sueño que le hizo cambiar de parecer, todo indicaba que Balathos quizás era la forma de enmendar su error. Así pues, este aceptó convirtiéndose en su aprendiz.

 

 

Capítulo 7: Batalla contra la oscuridad