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Tahada Cuerno de Guerra Tauren

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mayo 16, 2018
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1
julio 28, 2017 - 2:37 am
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[SIZE=5]Bastián[/SIZE]

Nombre y apellidos[INDENT] Tahada Cuerno de Guerra [/INDENT]
Raza[INDENT] Tauren [/INDENT]
Nivel de Rol[INDENT] – [/INDENT]
Promoción a la que aspiras[INDENT] Ninguna [/INDENT]
Clase[INDENT] Guerrero [/INDENT]
Género[INDENT] Masculino [/INDENT]
Edad[INDENT] 47 [/INDENT]
Clan, tribu o cártel[INDENT] Tribu Pezuña de Sangre [/INDENT]
Metas[INDENT] Defender a Azeroth y a la Madre Tierra, repeliendo toda maldad que permanezca en estos. Obtener más adiestramiento y poder en la Ofensiva de la Horda, para si obtener títulos, honor y respeto, tanto como mejor manejo en el escudo tanto como en el hacha. Conseguir establecer una mejor relación entre sus compañero animal, su Kodo Azulado. Obtener un cargo importante dentro de su tribu e incluso engendrar una nueva, desde su linaje. [/INDENT]
Clases de Prestigio que aspiras[INDENT] A elegir OnRol. [/INDENT]
Altura y peso del personaje[INDENT] 3 Metros y 290 Kilogramos [/INDENT]
Apariencia física[INDENT] Robusta, fuerte e impone como todo tauren. Su expresión en la cara resalta juventud e inocencia, más puede que sea cierta en algunos aspectos. Porta su hacha, su casco/penacho decorado con plumas, un escudo con el símbolo típico de una pezuña roja y la armadura o uniforme de la Ofensiva de la Horda o incluso la suya propia, con la que suele cazar en las praderas de Mulgore. [/INDENT]
Personalidad[INDENT] Paciente e incluso estratega. Muchas veces es empatico con sus aliados e incluso animales, como se le ha inculcado. Algunas veces puede parecer inocente, más bien inexperto con aires de verdad, pero a pesar de todo toma esfuerzo para llevar lo mejor que puede su cargo en la Horda, su Tribu y su Senda. Los problemas siempre ha de intentar ser solucionados por métodos pacíficos, pero la fuerza siempre puede ser empleada si se atenta contra estos métodos. [/INDENT]
Facción

  • Horda

Academia o Maestro[INDENT] Academia de Guerra de la Horda [/INDENT]
Organizaciones[INDENT] Ofensiva de la Horda [/INDENT]
Orientación Sexual

  • Demisexual

Creencias e Ideales[INDENT] Cree en la Madre Tierra, y todo lo que convenga con esta. También conoce la importancia del equilibrio y del los regalos de la Madre Tierra (Kodos o mascotas). Además también le importa mucho su cultura, como su ideales de fuerza, vigor, paz, sabiduría y resistencia. Además sigue las enseñanzas del Honor y los espíritus o ancestros. [/INDENT]
Conocimientos[INDENT] En el escudo además del hacha, eventos relacionados con los Tauren, lo más reciente del Cataclismo e incluso lo ocurrido con los Totem Siniestro y Cima del Trueno. Habla Taur-Ahe y Orco, conoce obviamente su cultura y del Honor. [/INDENT]
Clase Social

  • Clase baja

Familiares y conocidos[INDENT] Tabatha (Madre-Viva), Mohan (Padre-Vivo), Lau’Taro (Primo-Fallecido), Nehuen y Mailen (Tios-Vivos), Yacu (Montura Kodo-Vivo). [/INDENT]
Lugar de Nacimiento y Residencia[INDENT] Nacido en las praderas de Mulgore ante la luz de Mu’sha. Ahora mismo reside en los barracones de Orgrimmar, o más bien de la Ofensiva pues se encuentra en campaña (Vashj’Irl). [/INDENT]
Trabajo y Herencias[INDENT] Ninguno en especial, además de pertenecer a la Horda y luchar por esta. [/INDENT]
Historia del personaje

[INDENT]I-Otro más nacido de la Tierra.

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[INDENT]
La pradera albergaba vida aquella noche, perritos de la pradera revoloteaban por aquí y por alla, el sonar del rio era como una armonía sin fin ni error, las luciérnagas iluminaban los alrededores y el silencio poseía el poblado, era un ambiente perfecto. Tabatha Cuerno de Guerra, una cazadora como los muchos de su familia, había obtenido la bendición de albergar el futuro nacimiento de un cachorro, nacimiento que a la luz de Mu’sha seria expuesto. Aunque las tradiciones de su tribu aglomeraban mucho más a An’she pero como todo Tauren aprecian el equilibrio, muchos vieron este nacimiento como parte del mismo.
Tabatha se aferró a su pareja, Mohan, y pujo, por instantes lo único que escucho era el sonido de la hierba al moverse entre las correteadas de los perritos de la pradera. Mohan dio a luz a un espectacular cachorro, el cual tenía los rasgos similares a los suyos e incluso tenía algo en lo que destacaba notoriamente, su color de cuernos en tonos oscuros tanto como el crepúsculo al caer la noche, por esto su Nombre de Cachorro fue: “Cuernoscuro”

Cuernoscuro, como todo cachorro Tauren nació entre tradiciones y costumbres, educado por su padre tanto como su madre. Se le mostro el favor de la caza, de cómo se debía agradecer a la Madre Tierra por este sacrificio, nada se desperdiciaba al momento de tomar una presa y por ello opto por el desuello y peletería. Desde muy pequeño se interesó por la armonía entre el guerrero y su tribu, además de los compañeros animales que rara vez obtienen los Tauren no les consideran mascotas, pues son un regalo brindado por la Madre Tierra, así como los Kodos. Muchas eran las aspiraciones del pequeño Tauren, pero aún era muy pequeño, apenas sabía moverse por el mundo y ni siquiera había tomado su primer escudo.

Años pasaron, La Danza de la Madre Tierra se hacía próxima, Cuernoscuro ayudo a los suyos en el trabajo de quemar algunas hierbas, y continuar con este rito, para así facilitar a la Madre Tierra el cambio de estación, bailo y festejo junto a muchos de los suyos como si fueran todos una familia en armonía. Los años se hicieron prósperos gracias a esto, el tiempo corrió más rápido, como una brisa cortante de verano, había llegado la hora, era turnó de que Cuernoscuro obtuviera el honor de participar en la Gran Cacería, aunque aún era joven pues no tenía más de unos trece años. En un grupo de varios jóvenes partió, al liderato de uno más sabio y viejo, buscaban a quien cazar que dispusiera de un reto, pero solo la Madre Tierra les brindaría aquella prueba. Así lo hizo un Gran Halcón salvaje les lanzo un grito a lo lejos, era bastante imponente para los jóvenes Tauren más en grupo el temor disminuyo y corrieron tras ese Halcón, muchos eran los que empuñaron sus lanzas, Cuernoscuro en cambio, opto por una delgada jabalina. Uno de los jóvenes le dio el primer golpe con una lanza, otro de ellos también le dio un tajo contundente pero el ave aun resistía y se echó al vuelo, parecía escaparse entre las ráfagas de viento que transcurría el aire pero Cuernoscuro tomo su arma, apunto con la jabalina entre sus manos, el sol cegó sus ojos y sin pensarlo mucho más por su inexperiencia, disparo. Quizá An’she guio aquella flecha, quien sabe, pero acertó al águila y acabo con su vida en el aire sin exponerle a más sufrimiento, el cadáver fue tomado antes de que cayera por aquel Viejo que guio al grupo de jóvenes, miro a Cuernoscuro y asintió con orgullo.

En aquel entonces, era mediado del verano, Cuernoscuro como de costumbre sabía lo que acontecía. Había crecido, ya no era tan inexperto pues lo estaban fortaleciendo, además de los ataques a sus aldeas en los que podía ayudar a repeler las amenazas. Portaba las armas como uno más de la familia, el escudo era su orgullo pero a pesar de todo entrenamiento sabia seguir las costumbres, durante sus necesarias cazas nunca dio muerte a un animal sin agradecer ni pedir por la Madre Tierra. Era la hora, el solsticio se acercaba y se debía realizar un rito conocido como Renovar el Sol, claro que Cuernoscuro aun siendo considerado un cachorro, participaría, más seria pintado por todo el cuerpo con grabados en colores naranjas, rojos y amarillos, cada uno con su significado. Con su piel de color clara, las runas pintadas sobresalían con esplendor y llamaban la atención como era así su intención. Le dejaron portar además un collar de cobre, el cual era pesado más Cuernoscuro resistía tal peso y festejaba con vigor ante la luz de An’she, el cual derramaba sus rayos como lágrimas de alegría mientras el crepúsculo cesaba, la luz de Mu’sha se desvanecía en la distancia y se hacía presente el nuevo amanecer. El año tenía que cambiar, poco faltaba para ello y se acercaba el siguiente, nuevas cazas, ritos y nacimientos, Cuernoscuro nunca se sintió más motivado que aquel día en que todos los suyos adoraron An’she en tal comunión, pues de los Pezuña de Sangre formaba parte ahora mismo y como siempre era bien recibido los vestigios de An’she sobre la tierra.

Todo paro, parecía que el rito del festejo había concluido, Cuernoscuro, contemplo el cielo. An’she estaba satisfecho, más Mu’sha estaba agradecida de tales actos por los hijos de la Madre Tierra. Cuernoscuro descanso junto a sus padres en la hierba de una colina cercana, contemplaban como Mu’sha caía y An’she tomaba su lugar, este se asomaba como siempre y demostraba un nuevo inicio derramando de su sangre como siempre lo ha hecho. Estos miramientos para contemplar el inicio del día ante el sangrado de An’she, su sacrificio, se volvieron una costumbre para los Cuerno de Guerra, muchos más miembros de la familia salían antes de que Mu’sha cayera y la miraban con orgullo esperando que amaneciera, todos juntos preparados para la caza del día y las amenazas de las que deberían defender el poblado.

Una tradición, un rito nuevo llegaba, el Circulo de Tambores Kodo. Cuernoscuro ya había crecido bastante, pero seguía siendo inexperto y muy joven, pocas eran las cacerías en las que se le permitía participar, ni una de ellas se alejaba de las praderas cercanas a su tribu, pero al menos había conseguido demostrar que iba a seguir a su linaje como cazador de la tribu, a pesar de que esta tenía una fascinación por An’she, siempre eran bien recibidos los nacimientos de nuevos cazadores. Durante aquel rito, Cuernoscuro aun siendo considerado un cachorro, honro y venero a los animales que había cazado, y aunque no eran muchos, aquel Halcón fue el que más llamo y mereció el honor de aquel cachorro Tauren. En una de las instancias tomo el lugar de entre muchos de los suyos y comenzó a tocar el tambor con orgullo, más no tardo en cansarse, pero continuaba con todas su fuerzas, en cuanto notaron que se estaba agotando entre jadeos, le cambiaron de lugar, le entregaron un poco de agua del manantial cercano y le felicitaron.

Pasaron los años, Cuernoscuro ya no era un cachorro sin más, ya era todo un adolecente que no tardaría en ocupar el puesto entre los adultos de la Tribu, había crecido y fortalecido, conocía sus praderas como la palma de su mano, el hacha y escudo su destino predilecto y se merecía un nombre de tal calaña. Sin embargo antes debía pasar el Rito de la Visión, había llegado la hora de que este Tauren demostrara su conexión con la Madre Tierra y con su espíritu o tótem animal, al principio esta idea no le disgustaba a Cuernoscuro pero si le llenaba de nervios e incertidumbre. En cuanto fue llevado a lo que al asemejaba con un exilio, corrió libre sin mirar atrás aunque por dentro estaba asustado, sentía como si algo le fuera devorar si se detenía. Hasta que no puedo más, el adolecente cayó desplomado ante un lago, bebió rápidamente sin mucho miramiento y cuando ya estaba suficientemente saciado se sentó y contemplo donde estaba, perdió de vista la pradera y ahora los sonidos del bosque deambulaban en su cabeza. Sintió la maravilla de la naturaleza en sus alrededores, conocía lo suficiente y necesario para sobrevivir, pues había sido enviado como todo Tauren que se aferente al Rito de la Visión, en su taparrabos y sin nada más.

No tardó mucho en notar el desafío, el estar en comunión con la Madre Tierra y sobrevivir en armonía con esta es bastante complicado. No tardo mucho más y en su incertidumbre decidió reposar y ordenar sus ideas, miro el paisaje, los arboles cercanos, con sus manos acaricio el pasto entre otros hierbajos y comenzó a meditar. Más se le hizo difícil para un Tauren acostumbrado al ajetreó de la caza y la lucha, más una canción que le recitaba su madre le ayudo a concentrarse, el tiempo paso y comenzó a entrar con armonía. Escuchaba los resoplidos y pisadas de un ciervo, el movimiento de los perritos de la pradera, e incluso el cantico de un zancudo de la llanura. Más en toda esa meditación nunca escucho nada que llamara mucho su atención, pasaron días y continuaba vagando por aquellos bosques, sobreviviendo como podía con algunas presas que cazaba con sus propias manos y lanzas improvisadas, entre fruta y algún que otro refugio, ya se había acostumbrado a coexistir en lo salvaje. Sin embargo no fue hasta el último día, en el cual no sabía que sería el final del rito, decidió meditar tranquilamente como la costumbre que se había vuelto para pasar el tiempo o escuchar algún animal que la Madre Tierra le muestre y haga escuchar. Fue hay entonces cuando lo escucho, el grito de un Halcón, abrió os ojos asombrados, hacia días que no escuchaba algo así, corrió apresurado buscando alguna señal de tal ave y lo vio, con sus alas majestuosas sobrevolando el bosque y unas garras tan precisas y coordinadas que demostraban su destreza. Cuernoscuro corrió por el bosque tras él, sin agotarse pues algo lo impulsaba a seguir, los chillidos del Halcón lo guiaban por la inmensidad del bosque hasta que lo contemplo. En un tronco caído se instaló aquella ave de caza, el Tauren se acercó lentamente hasta aquel tronco donde se posaba el Halcón, este lo miro fijamente y no desconfió a pesar de todo. El Tauren con cuidado e inseguridad, se acerba más y más, sentía como una conexión ancestral lo guiaba e impulsaba a entrar en contacto con aquel animal, hasta que su mano toco el plumaje del ave. Ambas criaturas abrieron sus ojos, entraron en una extraña conexión y se sintieron más cercanos que nunca, a pesar de no haberse visto jamás. Cuernoscuro contemplo al águila, esta no tardo en dejar una de sus plumas en las manos de aquel Tauren y volar libre una vez más, Cuernoscuro vio como el Halcón retomaba su curso en el cielo y lo entendió, aquél era su tótem animal, su forma en la naturaleza, más al mirar al frente noto como el bosque acaba y la pradera comenzaba, hay vio a las tiendas de su tribu que a pesar del tiempo transcurrido recordaba.

Al llegar, sus padres lo recibieron con orgullo, como muchos de sus amigos y familiares. Crinpalida les mostro la pluma y aclaro con honor que su tótem era un “Halcón”, esta pluma fue colocado en su penacho que le habían realizado uno de sus primos llamado Lau’Taro con plumas de las Arpias que habían amenazado Mulgore, muchos aplaudieron y asintieron con sabiduría, aquel joven guerrero porto el casco emplumado con orgullo como prueba de su valía. Más esta prueba había terminado, y no solo gano aquel regalo de la Madre Tierra, sino que también obtuvo su nombre de adulto “Tahada”. Y así al fin de todo el reto Cuernoscuro, ahora recibido en la tribu como Tahada Cuerno de Guerra iniciaría el principio de una nueva etapa en su vida, en donde el aprendizaje de sus tradiciones y costumbres hacia la Madre Tirra no cesaba sino que se mantenía constante, el aprendizaje para ser considerado un Tauren cesaba y comenzaba el momento de instruirse como un Guerrero, de la HORDA.

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II-Porten el escudo, afilen las hachas, la batalla comienza.

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[INDENT]
Tahada se había fortalecido, ya no era el cachorro de antaño que apenas conocía del mundo. Ahora observaba Mulgore desde otros ojos, más aún quedaba mucho que explorar. Las Tierras de la Horda eran extensas, más Tahada apreciaba esta extensión que les prestaba la Madre Tierra para asentarse y sobrevivir, Cima del Trueno siempre fue su lugar preferido pues desde hay podría contemplar las aves, Halcones que siempre le llamaron su atención más nunca tuvo el favor de acercarse nuevamente a uno. Las cazas eran rutinarias ahora, era su deber traer para la tribu y agradecer a la Madre Tierra por esto, además que muchas veces tenia luchas a modo de entrenamiento, tomando fuerza y constitución para el futuro cuando le tocara salvaguardar la tribu.

Ya se veía encaminado a la protección de las tierras de su tribu, sin embargo sus padres veían más futuro en él y en una moción apoyada por todos se le peregrino un viaje hasta Orgrimmar donde se uniría a la Ofensiva de la Horda junto a varios de los Cuerno de Guerra, muchos eran los guerreros y cazadores que pertenecían a esta, claramente Tahada con su habilidad a pesar de ser aun inexperto, podría tomar lugar como un recluta más de la Horda y obtener el honor de no solo salvaguardar las tierras de su Tribu, ni las de Mulgore, sino que las de la Tierras de la Horda y traer el honor merecido a los suyos. Más un viaje de tal albergadora no se hace en un día, tuvo que optar por un viaje largo en Kodo junto a varios de los suyos.

Más algo ocurrió en Cima del Trueno, días antes, el Gran Jefe Cairne Pezuña de Sangre cayó derrotado ante el Jefe de Guerra Garrosh Grito Inferna, muchos de la Tribu se sintieron dolido por esta muerte sin honor ni empatía, más aún quedaba esperanza para los Tauren pues su hijo Baine tomaría el lugar y lideraría a los Tauren. Sin embargo algo ocurrió, los mismísimos Tótem Siniestros liderados por Magatha atacaron la imponente Cima del Trueno, esclavizaron a muchos y asesinaron a los que opusieron resistencia. La mayoría de los familiares Cuerno de Guerra, junto algunos otros, encontraron un refugio del cual esconderse de las garras de los Tótem Siniestro en su sed de venganza, ahí permanecieron días o inclusive semanas, muchos estaban pereciendo por la edad o el estado que se encontraba aquel refugio, la cacería debía ser rápida y bastante sigilosa o revelarían su posición, fueron momentos de terror para el Guerrero que nunca se había enfrentado a algo de tal magnitud. Pero los Ancestros, lograron guía al joven Jefe Baine y este volvió con un ejército armado contra los Tótem Siniestro, todo fue una masacre, se les dieron muchas oportunidades a estos traidores pero eran tercos y seguían fielmente a Magatha, a todo costo. Muchas vidas se perdieron en la bélica batalla por Cima del Trueno, el destino de los Tauren en la Horda pendía de un hilo, Magatha traiciono a los suyos sin piedad, pero al final Baine y las tribus unidas Tauren, junto a los nuevos aliados que traía el joven Jefe, tornaron la batalla a su favor y obtuvieron la victoria. Pasaron semanas para que todo volviera a la tranquilidad, las costumbres, los animales, la gente, todo estaban intranquilos a pesar de que la amenaza había sido repelida, más gracias a la Madre Tierra que guio en todo momento al joven Baine, se logró acabar con la amenaza de los Tótem Siniestro, Tahada consiguió traer paz a el mismo gracias a su madre que le ayudo a tranquilizarse, ya había pasado y debía continuar con el viaje propuesto pues a pesar de todo pertenecen a la Horda, un guerrero en su ofensiva seria digno de recordar como mucho des de sus primos, hermanos o conocidos.

Fue su abuelo Cuerno de Guerra, quien le presto su ancestral y extraño Kodo de tonos azulados, raro en las míticas praderas de Mulgore, fue nombrado por el abuelo como “Yacu” que simboliza el agua que por qué así como pasa en el rio tiene aquel color verde azulado. Así Tahada a lomos de Yacu, partió junto a otros de los suyos hasta los Baldíos. Más al subir por las montañas y atravesar la cordillera que aísla Mulgore del resto de tierras, contemplaron como los temblores que se habían sentido hace días no eran nada más y nada menos que el mismísimo Cataclismo, la tierra era partida, el equilibrio se había desbalanceado y la Madre Tierra sufre. El guerrero a pesar de no sentir el dolor de la Tierra, lo noto, a su pasar observo como grietas con lava se hacían presentes en los Baldíos, dividiéndolos.

El resto del viaje estuvo lleno de curiosidad, se pudo apreciar nueva vida en lugares que antes estaban desolados, todo se había vuelto confuso, Yacu ya había recorrido los Baldíos más se alteró un poco al notar que todo había cambiado. Al llegar al Cruce todo parecía común, ahí descansaron y reposaron, Tahada no tardo en notar la lastima de los chamanes que habían venido a restaurar los Baldíos. Tahada converso con orgullo y honor por haber logrado avanzar hasta estas tierras, bebieron, comieron e incluso meditaron entre las colinas cercanas, los Centauros seguían siendo una amenaza e incluso osaban atacar caravanas y atacar campamentos. Tahada no dudo en probar su habilidad así como el resto de miembros de la Horda y tuvieron una escaramuza contra los Centauros, sangre por aquí y por allá más pocas eran las marcas rojas que se derramaban al suelo pertenecientes a los monstruos cuadrúpedos que tenían ventaja en el llano, algunos guerreros cayeron derrotados, fue una dura batalla, Tahada cayo inconsciente por el golpe de una maza. Los vientos corrían y el chillido de un Halcón despertó al Guerrero, un curandero fue quien se encargó de poner seguro al grupo y este le dijo al joven Tauren que aún tenía mucho que aprender sobre la batalla, su inexperiencia pudo ser el fin de el en la escaramuza.

El curandero ayudo a Tahada, como si fuera escoltado, a llegar hasta las puertas del puente que conectaba con Orgrimmar con los Baldíos. No fueron muchas amenazas las que hicieron frente al grupo de Tauren, nadie se podría oponer a un imponente a Kodo, un sabio curandero Tauren y un Joven Cazador. Al llegar a las puertas de Orgrimmar fueron bien recibidos, pues eran un miembro de la Horda más, no llamaron mucho la atención a pesar del raro Kodo en tonos azulados, el curandero se despidió del joven en el Valle de la Sabiduría y le entrego en sus manos un escudo hecho de tanto gruesa como resistente piel de Kodo y algunas plumas de Halcón que tenían los Tauren de Orgrimmar, aquel curandero parecía tener potestad y bastante fe en el joven Tahada a pesar de toda su inexperiencia, pues notaba como aquel Tauren seguía firma y diestro su “Senda”. Al llegar a las puertas de la Ofensiva de la Horda se presentó como un recluta, entre muchos más. No se le hicieron pruebas en específico, solo una demostración de que sabía usar las hachas y un escudo, le permitieron unirse y portar la armadura de un recluta de la Ofensiva.

Pasaron muchos años de entrenamiento más le costaba aprender las tácticas de batalla, pero alcanzo ser considerado un buen recluta, ya estaba preparado, tantos años de caza en Mulgore y ahora se había unido a los reclutas que salvaguardan Orgrimmar, era un honor sin duda pues nunca pensó en que llegaría a esto. Pero el futuro era incierto, una campaña militar comenzaba justamente en el momento de su unión a la ofensiva, Tahada fue llamado para hacer frente a los peligros de Hyjal, los portales se abrieron, las armas estaban preparadas y gritos de guerra se oían en la par. Contemplo la situación, temía de una muerte, la batalla le daba nervios, pocas veces había sentido algo así, a travesar un portal mágico iba en contra del cuidado de la Madre Tierra sin embargo no dudo pues así se lo ordenaron, lo a travesó y llego ante las tierras de los Kal’Dorei, empuño su hacha y dijo “¡Por el honor!”. Sin embargo no sabía lo que ocurriría en aquella zona en la que existía la amenaza de Ragnaros y Alamuerte al conjunto, ahí se encontró con sus tíos y su primo Lau’Taro Cuerno de Guerra, pero no en lo que él se esperaría si no que aquel momento Mailen y Nehuen se notaban apagados y su expresión emanaba nada menos que lamento, adonde se dirigían era nada más y nada menos que a un rito funerario del joven Lau’Taro que falleció luchando contra aquel que se conoce como Nemesis. En aquel rito asistió un chamán y algunos conocidos de Lau’Taro, además de todo aquel que quiera mostrar sus condolencias a los padres en luto, Tahada no fue la excepción a pesar de no conocer del todo a Lau’Taro sentía el lamento y apoyo en todo momento a la familia, el rito comenzaba y Nehuen junto a otro Tauren comenzaron a hacer sonar los tambores, entonando el latido de un noble guerrero como era aquel Shu’halo, los canticos por el luto comenzaron, en una canción típica de Taur-ahe de la que Tahada formo parte para demostrar su lamento a la Madre Tierra, a los Espiritus y al alma de Lau’Taro que ahora yacía entorno al rito. Pasaron un dia y una noche, hasta que por fin las dos lunas se empezaban a notar, los Yeena’e bajaron ante el tributo a Lau’Taro en el que portaba un Cuerno de Guerra que simbolizaba su Tótem, los Heraldos del Amanecer se conectaron con lo poco que quedaba de las cenizas del lamentable Tauren hasta que por fin las dos Luna Gemelas nacieron en el fulgor del cielo, al fin Lau’Taro estaba con los suyos gracias a los Yeena’e. Los padre de aquel antaño guerrero más posteriormente chamán y ahora un espíritu descarriado de la Senda que logro llegar a estar junto a los Ancestros, Nehuen y Mailen, permanecieron ahí prestando luto a su abatido hijo y claro que Tahada se quedó ahí para acompañar a los padres en Lluto durante uns momentos, hasta que se tuvo que hacer presente en el fente junto a la ofensiva, juro que todo lo que le habia ocurrido a Lau’Taro, desde sus pérdidas hasta logros, serian vengadas con orgullo y portadas con honor, Nemesis había caído como así lo hara Ragnaros prometio a los padres para que así permitieran su ausencia en estos momentos.

La guerra en Hyjal había finalizado, parecía que todo volvía a lo que debía ser pero la Horda y Alianza continuaban batallando después de todo, en especial ahora que una nueva isla habia emergido de la nada por causas del Cataclismo, la Ofensiva de la Horda fue requerida una vez más para luchar por el honor de esta y conquistar Tol’Barad para el Jefe de Guerra, para la Horda. Tahada abordo unas de las embarcaciones a aquella isla que había nacido en cercanías de Ventormenta, lanzo unos cuantos rezos a la Madre Tierra ya sus dos ojos para que brindaran buena fortuna a su viaje, y así se alisto para la batalla una vez más como el guerrero inexperto que era se tuvo que llenar de valor para empuñar su hacha y portar el escudo, con Honor. [/INDENT]


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agosto 21, 2017 - 4:50 pm
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[FONT=book antiqua][SIZE=5]Tahada
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[La imagen no se encuentra]

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[TD][SIZE=3][FONT=book antiqua]Rasgos de joventud, e incluso inexperiencia; Mas esto cambia en territorio hostil, su gesto se forma severo e [/FONT]impasible[/SIZE][/TD]
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[TD][SIZE=3][FONT=book antiqua]Cabello:[/FONT][/SIZE][/TD]
[TD][SIZE=3][FONT=book antiqua]Crin en color negro oscuro[/FONT][/SIZE][/TD]
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[TD][SIZE=5][FONT=book antiqua]Vestimenta[/FONT][/SIZE][/TD]
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[TD][SIZE=3][FONT=book antiqua]Ropa:[/FONT][/SIZE][/TD]
[TD][FONT=book antiqua][SIZE=3]Su casco/penacho decorado con plumas, y ropajes de cuero[/SIZE][/FONT][/TD]
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[TD][SIZE=3][FONT=book antiqua]Armadura:[/FONT][/SIZE][/TD]
[TD][FONT=book antiqua][SIZE=3]El uniforme de la Ofensiva de la Horda[/SIZE][/FONT][/TD]
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[TD][SIZE=3][FONT=book antiqua]Arma:[/FONT][/SIZE][/TD]
[TD][FONT=book antiqua][SIZE=3]Un hacha con símbolos Tauren, típicos de estos. Y su escudo de cuero, con la marca de los Pezuña de Sangre[/SIZE][/FONT][/TD]
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[TD][SIZE=5][FONT=book antiqua]Conocidos[/FONT][/SIZE][/TD]
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[TD][SIZE=3][FONT=book antiqua]Nombre[/FONT][/SIZE][/TD]
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[TD][FONT=book antiqua][SIZE=3]Tabatha y Mohan[/SIZE][/FONT][/TD]
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[TD=”align: center”][SIZE=6][FONT=book antiqua]Historia[/FONT][/SIZE][/TD]
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[SIZE=3][FONT=book antiqua]
[SIZE=4]I-Otro más nacido de la Tierra.[/SIZE][/FONT]
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La pradera albergaba vida aquella noche, perritos de la pradera revoloteaban por aquí y por alla, el sonar del rio era como una armonía sin fin ni error, las luciérnagas iluminaban los alrededores y el silencio poseía el poblado, era un ambiente perfecto. Tabatha Cuerno de Guerra, una cazadora como los muchos de su familia, había obtenido la bendición de albergar el futuro nacimiento de un cachorro, nacimiento que a la luz de Mu’sha seria expuesto. Aunque las tradiciones de su tribu aglomeraban mucho más a An’she pero como todo Tauren aprecian el equilibrio, muchos vieron este nacimiento como parte del mismo.
Tabatha se aferró a su pareja, Mohan, y pujo, por instantes lo único que escucho era el sonido de la hierba al moverse entre las correteadas de los perritos de la pradera. Mohan dio a luz a un espectacular cachorro, el cual tenía los rasgos similares a los suyos e incluso tenía algo en lo que destacaba notoriamente, su color de cuernos en tonos oscuros tanto como el crepúsculo al caer la noche, por esto su Nombre de Cachorro fue: “Cuernoscuro”

Cuernoscuro, como todo cachorro Tauren nació entre tradiciones y costumbres, educado por su padre tanto como su madre. Se le mostro el favor de la caza, de cómo se debía agradecer a la Madre Tierra por este sacrificio, nada se desperdiciaba al momento de tomar una presa y por ello opto por el desuello y peletería. Desde muy pequeño se interesó por la armonía entre el guerrero y su tribu, además de los compañeros animales que rara vez obtienen los Tauren no les consideran mascotas, pues son un regalo brindado por la Madre Tierra, así como los Kodos. Muchas eran las aspiraciones del pequeño Tauren, pero aún era muy pequeño, apenas sabía moverse por el mundo y ni siquiera había tomado su primer escudo.

Años pasaron, La Danza de la Madre Tierra se hacía próxima, Cuernoscuro ayudo a los suyos en el trabajo de quemar algunas hierbas, y continuar con este rito, para así facilitar a la Madre Tierra el cambio de estación, bailo y festejo junto a muchos de los suyos como si fueran todos una familia en armonía. Los años se hicieron prósperos gracias a esto, el tiempo corrió más rápido, como una brisa cortante de verano, había llegado la hora, era turnó de que Cuernoscuro obtuviera el honor de participar en la Gran Cacería, aunque aún era joven pues no tenía más de unos trece años. En un grupo de varios jóvenes partió, al liderato de uno más sabio y viejo, buscaban a quien cazar que dispusiera de un reto, pero solo la Madre Tierra les brindaría aquella prueba. Así lo hizo un Gran Halcón salvaje les lanzo un grito a lo lejos, era bastante imponente para los jóvenes Tauren más en grupo el temor disminuyo y corrieron tras ese Halcón, muchos eran los que empuñaron sus lanzas, Cuernoscuro en cambio, opto por una delgada jabalina. Uno de los jóvenes le dio el primer golpe con una lanza, otro de ellos también le dio un tajo contundente pero el ave aun resistía y se echó al vuelo, parecía escaparse entre las ráfagas de viento que transcurría el aire pero Cuernoscuro tomo su arma, apunto con la jabalina entre sus manos, el sol cegó sus ojos y sin pensarlo mucho más por su inexperiencia, disparo. Quizá An’she guio aquella flecha, quien sabe, pero acertó al águila y acabo con su vida en el aire sin exponerle a más sufrimiento, el cadáver fue tomado antes de que cayera por aquel Viejo que guio al grupo de jóvenes, miro a Cuernoscuro y asintió con orgullo.

En aquel entonces, era mediado del verano, Cuernoscuro como de costumbre sabía lo que acontecía. Había crecido, ya no era tan inexperto pues lo estaban fortaleciendo, además de los ataques a sus aldeas en los que podía ayudar a repeler las amenazas. Portaba las armas como uno más de la familia, el escudo era su orgullo pero a pesar de todo entrenamiento sabia seguir las costumbres, durante sus necesarias cazas nunca dio muerte a un animal sin agradecer ni pedir por la Madre Tierra. Era la hora, el solsticio se acercaba y se debía realizar un rito conocido como Renovar el Sol, claro que Cuernoscuro aun siendo considerado un cachorro, participaría, más seria pintado por todo el cuerpo con grabados en colores naranjas, rojos y amarillos, cada uno con su significado. Con su piel de color clara, las runas pintadas sobresalían con esplendor y llamaban la atención como era así su intención. Le dejaron portar además un collar de cobre, el cual era pesado más Cuernoscuro resistía tal peso y festejaba con vigor ante la luz de An’she, el cual derramaba sus rayos como lágrimas de alegría mientras el crepúsculo cesaba, la luz de Mu’sha se desvanecía en la distancia y se hacía presente el nuevo amanecer. El año tenía que cambiar, poco faltaba para ello y se acercaba el siguiente, nuevas cazas, ritos y nacimientos, Cuernoscuro nunca se sintió más motivado que aquel día en que todos los suyos adoraron An’she en tal comunión, pues de los Pezuña de Sangre formaba parte ahora mismo y como siempre era bien recibido los vestigios de An’she sobre la tierra.

Todo paro, parecía que el rito del festejo había concluido, Cuernoscuro, contemplo el cielo. An’she estaba satisfecho, más Mu’sha estaba agradecida de tales actos por los hijos de la Madre Tierra. Cuernoscuro descanso junto a sus padres en la hierba de una colina cercana, contemplaban como Mu’sha caía y An’she tomaba su lugar, este se asomaba como siempre y demostraba un nuevo inicio derramando de su sangre como siempre lo ha hecho. Estos miramientos para contemplar el inicio del día ante el sangrado de An’she, su sacrificio, se volvieron una costumbre para los Cuerno de Guerra, muchos más miembros de la familia salían antes de que Mu’sha cayera y la miraban con orgullo esperando que amaneciera, todos juntos preparados para la caza del día y las amenazas de las que deberían defender el poblado.

Una tradición, un rito nuevo llegaba, el Circulo de Tambores Kodo. Cuernoscuro ya había crecido bastante, pero seguía siendo inexperto y muy joven, pocas eran las cacerías en las que se le permitía participar, ni una de ellas se alejaba de las praderas cercanas a su tribu, pero al menos había conseguido demostrar que iba a seguir a su linaje como cazador de la tribu, a pesar de que esta tenía una fascinación por An’she, siempre eran bien recibidos los nacimientos de nuevos cazadores. Durante aquel rito, Cuernoscuro aun siendo considerado un cachorro, honro y venero a los animales que había cazado, y aunque no eran muchos, aquel Halcón fue el que más llamo y mereció el honor de aquel cachorro Tauren. En una de las instancias tomo el lugar de entre muchos de los suyos y comenzó a tocar el tambor con orgullo, más no tardo en cansarse, pero continuaba con todas su fuerzas, en cuanto notaron que se estaba agotando entre jadeos, le cambiaron de lugar, le entregaron un poco de agua del manantial cercano y le felicitaron.

Pasaron los años, Cuernoscuro ya no era un cachorro sin más, ya era todo un adolecente que no tardaría en ocupar el puesto entre los adultos de la Tribu, había crecido y fortalecido, conocía sus praderas como la palma de su mano, el hacha y escudo su destino predilecto y se merecía un nombre de tal calaña. Sin embargo antes debía pasar el Rito de la Visión, había llegado la hora de que este Tauren demostrara su conexión con la Madre Tierra y con su espíritu o tótem animal, al principio esta idea no le disgustaba a Cuernoscuro pero si le llenaba de nervios e incertidumbre. En cuanto fue llevado a lo que al asemejaba con un exilio, corrió libre sin mirar atrás aunque por dentro estaba asustado, sentía como si algo le fuera devorar si se detenía. Hasta que no puedo más, el adolecente cayó desplomado ante un lago, bebió rápidamente sin mucho miramiento y cuando ya estaba suficientemente saciado se sentó y contemplo donde estaba, perdió de vista la pradera y ahora los sonidos del bosque deambulaban en su cabeza. Sintió la maravilla de la naturaleza en sus alrededores, conocía lo suficiente y necesario para sobrevivir, pues había sido enviado como todo Tauren que se aferente al Rito de la Visión, en su taparrabos y sin nada más.

No tardó mucho en notar el desafío, el estar en comunión con la Madre Tierra y sobrevivir en armonía con esta es bastante complicado. No tardo mucho más y en su incertidumbre decidió reposar y ordenar sus ideas, miro el paisaje, los arboles cercanos, con sus manos acaricio el pasto entre otros hierbajos y comenzó a meditar. Más se le hizo difícil para un Tauren acostumbrado al ajetreó de la caza y la lucha, más una canción que le recitaba su madre le ayudo a concentrarse, el tiempo paso y comenzó a entrar con armonía. Escuchaba los resoplidos y pisadas de un ciervo, el movimiento de los perritos de la pradera, e incluso el cantico de un zancudo de la llanura. Más en toda esa meditación nunca escucho nada que llamara mucho su atención, pasaron días y continuaba vagando por aquellos bosques, sobreviviendo como podía con algunas presas que cazaba con sus propias manos y lanzas improvisadas, entre fruta y algún que otro refugio, ya se había acostumbrado a coexistir en lo salvaje. Sin embargo no fue hasta el último día, en el cual no sabía que sería el final del rito, decidió meditar tranquilamente como la costumbre que se había vuelto para pasar el tiempo o escuchar algún animal que la Madre Tierra le muestre y haga escuchar. Fue hay entonces cuando lo escucho, el grito de un Halcón, abrió os ojos asombrados, hacia días que no escuchaba algo así, corrió apresurado buscando alguna señal de tal ave y lo vio, con sus alas majestuosas sobrevolando el bosque y unas garras tan precisas y coordinadas que demostraban su destreza. Cuernoscuro corrió por el bosque tras él, sin agotarse pues algo lo impulsaba a seguir, los chillidos del Halcón lo guiaban por la inmensidad del bosque hasta que lo contemplo. En un tronco caído se instaló aquella ave de caza, el Tauren se acercó lentamente hasta aquel tronco donde se posaba el Halcón, este lo miro fijamente y no desconfió a pesar de todo. El Tauren con cuidado e inseguridad, se acerba más y más, sentía como una conexión ancestral lo guiaba e impulsaba a entrar en contacto con aquel animal, hasta que su mano toco el plumaje del ave. Ambas criaturas abrieron sus ojos, entraron en una extraña conexión y se sintieron más cercanos que nunca, a pesar de no haberse visto jamás. Cuernoscuro contemplo al águila, esta no tardo en dejar una de sus plumas en las manos de aquel Tauren y volar libre una vez más, Cuernoscuro vio como el Halcón retomaba su curso en el cielo y lo entendió, aquél era su tótem animal, su forma en la naturaleza, más al mirar al frente noto como el bosque acaba y la pradera comenzaba, hay vio a las tiendas de su tribu que a pesar del tiempo transcurrido recordaba.

Al llegar, sus padres lo recibieron con orgullo, como muchos de sus amigos y familiares. Crinpalida les mostro la pluma y aclaro con honor que su tótem era un “Halcón”, esta pluma fue colocado en su penacho que le habían realizado uno de sus primos llamado Lau’Taro con plumas de las Arpias que habían amenazado Mulgore, muchos aplaudieron y asintieron con sabiduría, aquel joven guerrero porto el casco emplumado con orgullo como prueba de su valía. Más esta prueba había terminado, y no solo gano aquel regalo de la Madre Tierra, sino que también obtuvo su nombre de adulto “Tahada”. Y así al fin de todo el reto Cuernoscuro, ahora recibido en la tribu como Tahada Cuerno de Guerra iniciaría el principio de una nueva etapa en su vida, en donde el aprendizaje de sus tradiciones y costumbres hacia la Madre Tirra no cesaba sino que se mantenía constante, el aprendizaje para ser considerado un Tauren cesaba y comenzaba el momento de instruirse como un Guerrero, de la HORDA.
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[FONT=book antiqua][SIZE=3]
II-Porten el escudo, afilen las hachas, la batalla comienza.[/SIZE][/FONT]


[FONT=book antiqua][SIZE=3]
Tahada se había fortalecido, ya no era el cachorro de antaño que apenas conocía del mundo. Ahora observaba Mulgore desde otros ojos, más aún quedaba mucho que explorar. Las Tierras de la Horda eran extensas, más Tahada apreciaba esta extensión que les prestaba la Madre Tierra para asentarse y sobrevivir, Cima del Trueno siempre fue su lugar preferido pues desde hay podría contemplar las aves, Halcones que siempre le llamaron su atención más nunca tuvo el favor de acercarse nuevamente a uno. Las cazas eran rutinarias ahora, era su deber traer para la tribu y agradecer a la Madre Tierra por esto, además que muchas veces tenia luchas a modo de entrenamiento, tomando fuerza y constitución para el futuro cuando le tocara salvaguardar la tribu.

Ya se veía encaminado a la protección de las tierras de su tribu, sin embargo sus padres veían más futuro en él y en una moción apoyada por todos se le peregrino un viaje hasta Orgrimmar donde se uniría a la Ofensiva de la Horda junto a varios de los Cuerno de Guerra, muchos eran los guerreros y cazadores que pertenecían a esta, claramente Tahada con su habilidad a pesar de ser aun inexperto, podría tomar lugar como un recluta más de la Horda y obtener el honor de no solo salvaguardar las tierras de su Tribu, ni las de Mulgore, sino que las de la Tierras de la Horda y traer el honor merecido a los suyos. Más un viaje de tal albergadora no se hace en un día, tuvo que optar por un viaje largo en Kodo junto a varios de los suyos.

Más algo ocurrió en Cima del Trueno, días antes, el Gran Jefe Cairne Pezuña de Sangre cayó derrotado ante el Jefe de Guerra Garrosh Grito Inferna, muchos de la Tribu se sintieron dolido por esta muerte sin honor ni empatía, más aún quedaba esperanza para los Tauren pues su hijo Baine tomaría el lugar y lideraría a los Tauren. Sin embargo algo ocurrió, los mismísimos Tótem Siniestros liderados por Magatha atacaron la imponente Cima del Trueno, esclavizaron a muchos y asesinaron a los que opusieron resistencia. La mayoría de los familiares Cuerno de Guerra, junto algunos otros, encontraron un refugio del cual esconderse de las garras de los Tótem Siniestro en su sed de venganza, ahí permanecieron días o inclusive semanas, muchos estaban pereciendo por la edad o el estado que se encontraba aquel refugio, la cacería debía ser rápida y bastante sigilosa o revelarían su posición, fueron momentos de terror para el Guerrero que nunca se había enfrentado a algo de tal magnitud. Pero los Ancestros, lograron guía al joven Jefe Baine y este volvió con un ejército armado contra los Tótem Siniestro, todo fue una masacre, se les dieron muchas oportunidades a estos traidores pero eran tercos y seguían fielmente a Magatha, a todo costo. Muchas vidas se perdieron en la bélica batalla por Cima del Trueno, el destino de los Tauren en la Horda pendía de un hilo, Magatha traiciono a los suyos sin piedad, pero al final Baine y las tribus unidas Tauren, junto a los nuevos aliados que traía el joven Jefe, tornaron la batalla a su favor y obtuvieron la victoria. Pasaron semanas para que todo volviera a la tranquilidad, las costumbres, los animales, la gente, todo estaban intranquilos a pesar de que la amenaza había sido repelida, más gracias a la Madre Tierra que guio en todo momento al joven Baine, se logró acabar con la amenaza de los Tótem Siniestro, Tahada consiguió traer paz a el mismo gracias a su madre que le ayudo a tranquilizarse, ya había pasado y debía continuar con el viaje propuesto pues a pesar de todo pertenecen a la Horda, un guerrero en su ofensiva seria digno de recordar como mucho des de sus primos, hermanos o conocidos.

Fue su abuelo Cuerno de Guerra, quien le presto su ancestral y extraño Kodo de tonos azulados, raro en las míticas praderas de Mulgore, fue nombrado por el abuelo como “Yacu” que simboliza el agua que por qué así como pasa en el rio tiene aquel color verde azulado. Así Tahada a lomos de Yacu, partió junto a otros de los suyos hasta los Baldíos. Más al subir por las montañas y atravesar la cordillera que aísla Mulgore del resto de tierras, contemplaron como los temblores que se habían sentido hace días no eran nada más y nada menos que el mismísimo Cataclismo, la tierra era partida, el equilibrio se había desbalanceado y la Madre Tierra sufre. El guerrero a pesar de no sentir el dolor de la Tierra, lo noto, a su pasar observo como grietas con lava se hacían presentes en los Baldíos, dividiéndolos.

El resto del viaje estuvo lleno de curiosidad, se pudo apreciar nueva vida en lugares que antes estaban desolados, todo se había vuelto confuso, Yacu ya había recorrido los Baldíos más se alteró un poco al notar que todo había cambiado. Al llegar al Cruce todo parecía común, ahí descansaron y reposaron, Tahada no tardo en notar la lastima de los chamanes que habían venido a restaurar los Baldíos. Tahada converso con orgullo y honor por haber logrado avanzar hasta estas tierras, bebieron, comieron e incluso meditaron entre las colinas cercanas, los Centauros seguían siendo una amenaza e incluso osaban atacar caravanas y atacar campamentos. Tahada no dudo en probar su habilidad así como el resto de miembros de la Horda y tuvieron una escaramuza contra los Centauros, sangre por aquí y por allá más pocas eran las marcas rojas que se derramaban al suelo pertenecientes a los monstruos cuadrúpedos que tenían ventaja en el llano, algunos guerreros cayeron derrotados, fue una dura batalla, Tahada cayo inconsciente por el golpe de una maza. Los vientos corrían y el chillido de un Halcón despertó al Guerrero, un curandero fue quien se encargó de poner seguro al grupo y este le dijo al joven Tauren que aún tenía mucho que aprender sobre la batalla, su inexperiencia pudo ser el fin de el en la escaramuza.

El curandero ayudo a Tahada, como si fuera escoltado, a llegar hasta las puertas del puente que conectaba con Orgrimmar con los Baldíos. No fueron muchas amenazas las que hicieron frente al grupo de Tauren, nadie se podría oponer a un imponente a Kodo, un sabio curandero Tauren y un Joven Cazador. Al llegar a las puertas de Orgrimmar fueron bien recibidos, pues eran un miembro de la Horda más, no llamaron mucho la atención a pesar del raro Kodo en tonos azulados, el curandero se despidió del joven en el Valle de la Sabiduría y le entrego en sus manos un escudo hecho de tanto gruesa como resistente piel de Kodo y algunas plumas de Halcón que tenían los Tauren de Orgrimmar, aquel curandero parecía tener potestad y bastante fe en el joven Tahada a pesar de toda su inexperiencia, pues notaba como aquel Tauren seguía firma y diestro su “Senda”. Al llegar a las puertas de la Ofensiva de la Horda se presentó como un recluta, entre muchos más. No se le hicieron pruebas en específico, solo una demostración de que sabía usar las hachas y un escudo, le permitieron unirse y portar la armadura de un recluta de la Ofensiva.

Pasaron muchos años de entrenamiento más le costaba aprender las tácticas de batalla, pero alcanzo ser considerado un buen recluta, ya estaba preparado, tantos años de caza en Mulgore y ahora se había unido a los reclutas que salvaguardan Orgrimmar, era un honor sin duda pues nunca pensó en que llegaría a esto. Pero el futuro era incierto, una campaña militar comenzaba justamente en el momento de su unión a la ofensiva, Tahada fue llamado para hacer frente a los peligros de Hyjal, los portales se abrieron, las armas estaban preparadas y gritos de guerra se oían en la par. Contemplo la situación, temía de una muerte, la batalla le daba nervios, pocas veces había sentido algo así, a travesar un portal mágico iba en contra del cuidado de la Madre Tierra sin embargo no dudo pues así se lo ordenaron, lo a travesó y llego ante las tierras de los Kal’Dorei, empuño su hacha y dijo “¡Por el honor!”. Sin embargo no sabía lo que ocurriría en aquella zona en la que existía la amenaza de Ragnaros y Alamuerte al conjunto, ahí se encontró con sus tíos y su primo Lau’Taro Cuerno de Guerra, pero no en lo que él se esperaría si no que aquel momento Mailen y Nehuen se notaban apagados y su expresión emanaba nada menos que lamento, adonde se dirigían era nada más y nada menos que a un rito funerario del joven Lau’Taro que falleció luchando contra aquel que se conoce como Nemesis. En aquel rito asistió un chamán y algunos conocidos de Lau’Taro, además de todo aquel que quiera mostrar sus condolencias a los padres en luto, Tahada no fue la excepción a pesar de no conocer del todo a Lau’Taro sentía el lamento y apoyo en todo momento a la familia, el rito comenzaba y Nehuen junto a otro Tauren comenzaron a hacer sonar los tambores, entonando el latido de un noble guerrero como era aquel Shu’halo, los canticos por el luto comenzaron, en una canción típica de Taur-ahe de la que Tahada formo parte para demostrar su lamento a la Madre Tierra, a los Espiritus y al alma de Lau’Taro que ahora yacía entorno al rito. Pasaron un dia y una noche, hasta que por fin las dos lunas se empezaban a notar, los Yeena’e bajaron ante el tributo a Lau’Taro en el que portaba un Cuerno de Guerra que simbolizaba su Tótem, los Heraldos del Amanecer se conectaron con lo poco que quedaba de las cenizas del lamentable Tauren hasta que por fin las dos Luna Gemelas nacieron en el fulgor del cielo, al fin Lau’Taro estaba con los suyos gracias a los Yeena’e. Los padre de aquel antaño guerrero más posteriormente chamán y ahora un espíritu descarriado de la Senda que logro llegar a estar junto a los Ancestros, Nehuen y Mailen, permanecieron ahí prestando luto a su abatido hijo y claro que Tahada se quedó ahí para acompañar a los padres en Lluto durante uns momentos, hasta que se tuvo que hacer presente en el fente junto a la ofensiva, juro que todo lo que le habia ocurrido a Lau’Taro, desde sus pérdidas hasta logros, serian vengadas con orgullo y portadas con honor, Nemesis había caído como así lo hara Ragnaros prometio a los padres para que así permitieran su ausencia en estos momentos.

La guerra en Hyjal había finalizado, parecía que todo volvía a lo que debía ser pero la Horda y Alianza continuaban batallando después de todo, en especial ahora que una nueva isla habia emergido de la nada por causas del Cataclismo, la Ofensiva de la Horda fue requerida una vez más para luchar por el honor de esta y conquistar Tol’Barad para el Jefe de Guerra, para la Horda. Tahada abordo unas de las embarcaciones a aquella isla que había nacido en cercanías de Ventormenta, lanzo unos cuantos rezos a la Madre Tierra ya sus dos ojos para que brindaran buena fortuna a su viaje, y así se alisto para la batalla una vez más como el guerrero inexperto que era se tuvo que llenar de valor para empuñar su hacha y portar el escudo, con Honor.[/SIZE][/FONT]

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[TD=”align: center”][SIZE=5][FONT=book antiqua]~Corte 1~[/FONT][/SIZE][/TD]
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[TD=”align: center”][FONT=Book Antiqua][SIZE=6]Progreso Corte 1[/SIZE][/FONT][/TD]
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[TD=”align: center”][SIZE=4][FONT=book antiqua]Eventos Masteados[/FONT][/SIZE][/TD]
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[TD][SIZE=3][FONT=book antiqua]”Llanuras de Guerra“[/FONT][/SIZE][INDENT][SIZE=3][FONT=book antiqua]La Hora del Crepusculo [Conjunto con Gonroho][/FONT][/SIZE][/INDENT]
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[TD=”align: center”][SIZE=4][FONT=book antiqua]Eventos Asistidos[/FONT][/SIZE][/TD]
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[TD][SIZE=3][FONT=book antiqua]”Por la Espada en mi Mano I: La Sierpe Gigante Asedia el Destino” [Evento de Dhalen][/FONT][/SIZE][/TD]
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[TD=”align: center”][SIZE=4][FONT=book antiqua][SIZE=5]Misiones Monte Hyjal[/SIZE]
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[TD][SIZE=3][FONT=book antiqua]19. Busca al anciano Nordu, en la Estela Ardiente. Defiende a este del fuego y tras salvarle, os bendice. Tras ello, Aessina vuelve al plano físico, se os aparece y os habla directamente, os encomienda salvar la montaña y hacer que vuelva a florecer. Luego vuelve con Tortolla. [GM][/FONT]
[FONT=book antiqua][SIZE=3]20. Entra en la tercera puerta de llamas en la Llanura Agostada y destruye a Garunda Picomontaña en el interior de “El Crisol”. Una vez allí, con el poder de Tortolla, enfrenta a Némesis y acaba con él. [GM][/SIZE]
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[TD=”align: center”][SIZE=3][FONT=book antiqua][SIZE=4][SIZE=5]Misiones Vashj’Ir[/SIZE]
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[TR]
[TD][SIZE=3][FONT=book antiqua]3. Un chamán del Anillo de la Tierra te la bendición de las mareas, puedes respirar y ahuyenta a los Nagas de la zona. Os entregan caballitos de mar y con ellos derrota a los Nagas de la zona.[/FONT][/SIZE]
[SIZE=3][FONT=book antiqua]4. Sobre el caballito de mar derrota a todos los enemigos que puedas del mar lanzando armas explosivas bajo el agua.[/FONT][/SIZE]
[SIZE=3][FONT=book antiqua]5. Ve a la superficie y usa una bengala para que tu facción acuda, luego vuelve con el capitán Taylor (Alianza) o Nazgrim (Horda)[/FONT][/SIZE]
[SIZE=3][FONT=book antiqua]6. Monta en un submarino gnomo/goblin con tu facción. Luego dispara a la bestia enorme que os asaltó, esta consigue escapar. Luego Horda y Alianza luchan, trata de sobrevivir y que no se dañe suficiente tu submarino. Luego escapa cuanto puedas.[/FONT][/SIZE]
[SIZE=3][FONT=book antiqua]8. Reúnete con el Anillo de la Tierra, después de que varios pulpos traten de pegarse a vuestra cabeza. Allí con los chamanes, guiados por Erunak. [LM][/FONT][/SIZE]
[SIZE=3][FONT=book antiqua]9. Consigue el Cerebro del Inconmensurable derrotando a Ick’thys. Luego mata a Ur’Goz, Sku’Bu, Y Neph’Lahim en L’ghorek, luego habla con él. [GM][/FONT][/SIZE]
[SIZE=3][FONT=book antiqua]10. habla con el “Cerebelo”, este te dice que uses los poderes del elemental para robar las energías de los crepusculares y los ignotos. Acaba con todos los heraldos que puedas. Una vez liberado el elemental, este te ayudará a derrotar a los enemigos.[/FONT][/SIZE]
[SIZE=3][FONT=book antiqua]11. Lucha contra Hallazeal, el Ascendido crepuscular de agua con ayuda del elemental. [GM][/FONT][/SIZE]
[SIZE=3][FONT=book antiqua]12. Monta en el submarino de tu facción ayudando al Anillo de la Tierra, colaborando ambas facciones a pesar de la tensión. Usa el camuflaje para pasar desapercibido por los aliados de Neptulon, luego dispara a los Nagas y estos se lanzan contra vosotros.[GM][/FONT][/SIZE]
[SIZE=3][FONT=book antiqua]13. Defiende las fisuras del submarino antes de que se destruya, aunque es tarde. Los Nagas destruyen ambos submarinos. Lucha codo con codo con la otra facción de tu lado contra los enemigos. Luego lucha con Lady Sira’kess y acaba con ella. [GM][/FONT][/SIZE]
[SIZE=3][FONT=book antiqua]14. Observa como aparece Neptulon y acaba con muchos de los Nagas, pero Lady Naz’jar libera al Kraken, este subyuga a Neptulon y queda atrapado. [GM][/FONT][/SIZE]
[SIZE=3][FONT=book antiqua]15. Erunak te dice que vayas a hablar con Thrall, pero el Kraken lo atrapa y se lo lleva. Escapa de sus tentáculos e informa a Thrall. [GM][/FONT][/SIZE]
[SIZE=3][FONT=book antiqua]16. Thrall os hace ver el pasado cuando le contáis todo. Acaba con los Kvaldirs como un Naga que eres y luego habla con Lady Naz’jar. Luego destruye a Vargul el Inflexible. [GM][/FONT][/SIZE]
[SIZE=3][FONT=book antiqua]17. Luego Lady Naz’jar te habla del Crisol de Nazsharin. Habla con el Señor de Batalla Zin’jatar, Lady Sira’kess y el Sobrestante Idra’kess y ve con sus ejércitos a la Cresta Biel’aran. Tras reunir los ejércitos lucha contra todos los Kvaldirs. [GM][/FONT][/SIZE]
[SIZE=3][FONT=book antiqua]18. Lucha finalmente contra Halgrim Rompeesperanzas con ayuda de los crepusculares en dicha visión en Quel’dormir. Tras esto recupera el Crisol de Nazsharin, con el cual subyugan a Neptulon. [GM][/FONT][/SIZE]
[SIZE=3][FONT=book antiqua]19. Despierta y ve a Nespirah. Allí derrota al Sobrestante Idra’kess y al Señor de las Profundidades Zin’jatar. y luego activa las defensas biológicas de Nespirah. [LM][/FONT][/SIZE]
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