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Akan Tauren (Cima del Trueno, Mulgore, Orgrimmar)
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junio 25, 2015 - 5:38 pm
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[SIZE=5]Molvus[/SIZE]

Nombre[INDENT] Akan [/INDENT]Apellidos o apodo[INDENT] Ojo Blanco [/INDENT]Raza[INDENT] Tauren (Cima del Trueno, Mulgore, Orgrimmar) [/INDENT]Nivel de Rol[INDENT] – [/INDENT]¿Tienes más personajes? ¿Cuales son?[INDENT] Igni, Sonrisas, Gol’Grosh, Zural’Jin, Rodnik, Oldred, Hassan y Wolfang [/INDENT]¿Qué promociones tienes con otros personajes?[INDENT] Me falta la de raza con la horda y raza especial [/INDENT]¿Este personaje aspira a alguna promoción o migración? ¿Cual es?[INDENT] no [/INDENT]Clase[INDENT] Chaman [/INDENT]Género[INDENT] Masculino [/INDENT]Clan o tribu[INDENT] Truenacuerno (nacido)- Cazacielos (formalmente) [/INDENT]Edad[INDENT] 34 [/INDENT]Metas[INDENT] Caminaespíritus [/INDENT]Clase de Prestigio que aspiras[INDENT] Caminaespíritus [/INDENT]Facción

  • Horda

Academia o Maestro[INDENT] Oman Diente Maleza [/INDENT]Organizaciones[INDENT] Anillo de Tierra/ Consejo de Chamanes [/INDENT]Altura del personaje[INDENT] más de 3m [/INDENT]Peso[INDENT] más de 200kg [/INDENT]Piel o etnia[INDENT] Piel muy blanca y pálida, ojos blanquecinos [/INDENT]Características Físicas del Rostro[INDENT] Una cara pálida, grandes ojeras, cuernos en punta cortos y unas fosas nasales amplias con un anillo [/INDENT]Forma y color del Cabello y vello facial[INDENT] Pelaje blanco, vello facial ligero, sobretodo a los lados de la cara bajo las orejas y una barba moderadamente larga [/INDENT]Complexión

  • Normal

Misceláneas[INDENT] Un anillo en el morro y algunos en las orejas [/INDENT]Personalidad[INDENT] Lento, apacible, tranquilo, paciente, reflexivo, pensador, le gusta estar a solas para meditar pero tampoco rechazará la compañía de vez en cuando [/INDENT]Alineamiento de Rol

  • Neutral druídico

Orientación Sexual

  • Heterosexual

Enfermedades y trastornos[INDENT] Oye las voces de los espíritus y elementos en contadas ocasiones, unas veces claras y otras se agolpan siendo incluso molestas [/INDENT]Creencias e Ideales[INDENT] Respeto: por la vida, los ancestros, loe lementos, la tierra… etc [/INDENT]Conocimientos[INDENT] Sabe curtir pieles y sobre plantas locales de propiedades curativas toca la flauta dulce, también sabe como sanar heridas leves … [/INDENT]Miedos[INDENT] A no poder controlar las voces de su cabeza [/INDENT]Clase Social

  • Pobre

Familia y Allegados[INDENT] Oman Diente maleza, Mogull Tronacuerno… [/INDENT]Enemigos[INDENT] ninguno [/INDENT]Monturas y compañeros[INDENT] Ninguno de momento [/INDENT]Lugar de Nacimiento[INDENT] Los Baldíos (norte) [/INDENT]Residencia Actual[INDENT] Cima del Trueno [/INDENT]Herencias y tierras[INDENT] nada [/INDENT]Trabajos o negocios de tu personaje[INDENT] Chamán, predicador, vende cuero y plantas locales ocasionalmente para ganar algo para comer y dormir [/INDENT]Títulos y rangos[INDENT] aprendiz [/INDENT]Hobbies[INDENT] Tocar la flauta, meditar, fumar en pipa… [/INDENT]Inventario[INDENT] su bastón, incienso y hierbas varias , cuerdas, paños de tela, carne seca, agua, una pipa grande de fumar, algo de chatarra con la que poder comerciar oportunamente, cuero seco… etc [/INDENT]Biografía del personaje[INDENT] Es inusual y extrañamente raro que en un lugar tan seco y caluroso como son los Baldíos se produzca una tormenta tan duradera y fría como para que haga caer copos de nieve que cubran sus enormes llanuras. Pero no es imposible.
En el día del nacimiento de Akan, de los Tronacuerno, hizo un frío tan fuerte y sorprendente que sus padres y familiares temieron que tal presagio significase algo malo durante el alumbramiento. Todos temían que las consecuencias de las nevadas fueran fruto de algún malestar o cambio de la Madre Tierra pero la antiquísima tradición oral de los taurens había demostrado varias veces a asimilar lo imposible como posible, pero ciertamente todo ocurría por alguna razón. Los Tronacuerno lo sabían bien, pero especialmente lo comprendía el viejo Oman Diente Maleza, el abuelo de Akan, padre de Mengul y miembro de los Cazacielos.
En el momento que las contracciones se hicieron más fuertes, no fue otro que Oman quien se hizo cargo del parto y pudo ver el primero el espeso pelaje blanco que cubría al pequeño Akan, pero no fue eso lo que más impactó al anciano, sino que cuando los ojos de la pequeña criatura se abrieron, mostraron la película semi transparente de las pupilas del joven tauren indicando que aunque no fuera grave, probablemente su vista sería su peor atributo, una terrible desgracia para todo aquel cazador que se precie.
Los Tronacuerno se sintieron consternados, pues sabían que aquella tara haría imposible que Akan pudiera ser un buen cazador, algo que era innato de la tribu. No obstante, donde los Tronacuerno vieron desgracia y tristeza, Oman Diente Maleza vio futuro y esperanza pues es bien conocido entre algunos taurens el mito de que aquellos que nacen con el pelaje blanco como la nieve están predestinados a tener un estrecho lazo con los ancestros. Aquellos ojos blancos, casi tan blancos como el pelaje de Akan, no podían ser fruto de la. Eran un indicador de que su futuro no se encontraba portando un arco y una lanza, sino entre incienso, conocimiento y sabiduría.
La madre de Akan, murió pocos días después, nadie sabe si fue fruto de las infecciones de un parto complejo o por la terrible decepción de los desperfectos de su hijo, pero su corazón dejó de latir y se unió a sus ancestros en los brazos de la Madre Tierra. Por otro lado, Mengul, el padre de Akan, no pudo evitar que su corazón y su orgullo se quebrasen del mismo modo ante la pérdida de su pareja y el desprestigio de su nombre por las flacas facultades de su hijo y permitió que su padre, miembro de los sabios Cazacielos que lo adoptase como suyo.
Los ciclos pasaron, y así Oman cumplió la voluntad de Mengul y Akan fue criado como un Cazacielos. Estudió durante años con su venerable abuelo el movimiento e interpretación de las estrellas, escuchó los latidos de la tierra durante las migraciones de los kodos y habló con el viento cuando este le susurraba débilmente al oído.
Akan disfrutaba de su aprendizaje y nunca se sintió menospreciado por su flaca habilidad para el combate y la caza o por su deficiente vista pues prefería el deleite que ocasiona la música de la flauta y el calor del fuego sobre su piel durante las ceremonias tradicionales que el frenesí de la guerra y el sabor de la sangre. De algún modo, tal como representaba su piel, era alguien de sangre fría, paciente y respetuoso.
El momento de inflexión en la vida de Akan, fue el momento de su mayoría de edad. Los sueños empezaron a inundar su mente, visiones distintas y caóticas de imágenes de lugares distantes y cercanos, de tiempos conocidos y desconocidos… la mente de Akan se convirtió en un cántaro donde se vertía el agua del tiempo. Un agua que era imposible contener sin que se derramase. Oman tranquilizó al muchacho, sabía que con el tiempo, aquel momento llegaría. Aquel era el reclamo que hacían los ancestros, de Akan para que fuera su intérprete, su voz en el mundo de los vivos.
No había tiempo que perder, Akan debía aventurarse en el Rito de la Visión, de otro modo los sueños y las voces no harían más que empeorar. Su animal totémico acabaría por revelarse y sería el pilar que impediría que su mente se derrumbase ante tal presión. Akan no era alguien temeroso, conocía a muchos antes que él que habían realizado el Rito de la Visión con éxito, pero también sabía que aquellos con una mente quebradiza que podían oír a los espíritus, elementos y ancestros podrían no volver a ser los mismos jamás.
De cualquier modo, Akan permaneció durante tres días y tres noches sobre una roca esperando una revelación que no parecía llegar nunca mientras las voces, sueños y susurros se agolpaban sobre su cabeza haciéndole perder la concentración y el conocimiento de sí mismo. Akan se encontraba en el anochecer del cuarto día, al borde de la deshidratación y desnutrición y podía ver frecuentemente como las aves carroñeras se situaban a su alrededor esperando el momento propicio para comer cuando contempló las estrellas y sintió una sensación de calma que le hizo desfallecer finalmente.
Akan cayó dormido y se vio en algún lugar cercano de los Baldíos y lejano al mismo tiempo, cerca de la costa desde donde podía divisar unas canoas, enormes, de imponentes velas en las que iban montados unos seres musculosos, verdes y de colmillos largos. Akan sintió temor y agarró instintivamente un bastón que parecía que ya no poseía en aquel reino etéreo. El tauren albino sabía que aquel momento podía estar tan vinculado al pasado o al futuro, tal vez incluso al presente tanto como podía ser un simple sueño inducido por el hambre continuado y aquel planteamiento le hacía doler aun más la cabeza. De algún modo, sabía que no era él mismo, que aquel momento le era familiar aunque no fuera suyo. Sobre el mástil de uno de los barcos, había algo, parecía ser un ave, como un pequeño búho de ojos saltones y dorados. El animal, que adquirió un tamaño superior al de Akan, se apresuró volando hasta posicionarse delante del tauren y le miró fijamente con aquellos deslumbrantes ojos luminosos como el Sol.
Akan no pudo evitar la tentación de seguir mirando hasta que despertó en la misma roca donde había caído dormido. Los buitres salieron huyendo cuando Akan los espantó y agarró un pedazo de piedra semi afilada de los tantos que había en el suelo. Sin poder evitarlo y obsesionado totalmente como estaba, trató de representar a aquel búho que le había mirado con sus penetrantes ojos dorados en un pedazo de madera.
Cuando finalmente consiguió representar lo más fielmente que pudo a aquella criatura mística, lo agarró con fuerza contra su pecho y respiro hondo. Notaba como poco a poco las voces que tanto tiempo habían resonado en su cabeza se filtraban, podía comprenderlas tan claramente como oía el latido de su corazón pero ya no le molestaban. Al menos, no de momento. No dudaba de que aquel solo era el primer paso de una larga carrera.
Akan por fin había conseguido limpiar su mente y estaba preparado para desarrollar su papel en la vida, como portavoz y emisario de la tierra y los ancestros, ahora estaba verdaderamente listo para aprender. Irónicamente, sus ojos, la mayor de sus deficiencias en el mundo terrenal se convertían en los ojos dorados y penetrantes del búho cuando escuchaba las voces del pasado y el futuro. [/INDENT]

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julio 13, 2017 - 3:25 pm
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MUERTE

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¿Qué podía ser aquello? ¿La tormenta? ¿El terrible rumor del rayo precipitándose en el agua salobre? No, Akon oía un rugido, un bramido de odio contenido tan gutural y precipitado que parecía anticipar el colapso de la naturaleza.
¿Dónde estaba? El caminasueños no lo sabía bien. Era seguro que discurría entre el mundo de la vigilia y los espíritus. A su alrededor, las formas adoptaban la figura de sensaciones, colores imposibles de definir y otras estructuras etéreas y seseantes. El estruendo volvió a golpear sus oídos. ¿Qué podía ser aquello? Zarcillos negros caminaban en el vacío, ahogando las luces, apagando el candor de las estrellas. Entre el estrépito distinguió voces, idiomas muertos, lenguas de tierras inidentificables. Los tentáculos de opresiva oscuridad siguieron reptando como serpientes ciegas, en busca de más relámpagos que acallar. El joven chamán no tuvo tiempo de prever el comportamiento de la negrura.
Aquellas vides compuestas de humo y alquitrán le alcanzaron, inundaron su cuerpo, ahogaron su alma. La voz se convirtió en un terrible quejido apenas audible. Todas las luces se habían marchado, ahora solo había oscuridad y una terrible verdad. Cada vez había menos luces brillando en las estrellas.
Akon no despertó al día siguiente acostado en su tipi sobre la Cima del Trueno. Desencajado en una mueca de absoluto terror, había sufrido un ataque en su débil corazón llevándoselo de un solo plumazo con la Madre Tierra. Nadie podría saber la verdad que había presenciado el tauren, pues quienes viajan en el otro lado, a veces topan con la mente de un viejo dios. Una proeza que nunca pueden regresar para contar.

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